Amor a quemarropa: 14 fusiles y un intento de magnicidio desesperado

Decía Umberto Eco en su famosa charla-ensayo “El fascismo eterno” (1995) que una de las características que nos pueden ayudar a entender que tenemos al fascismo delante es la siguiente:

Since both permanent war and heroism are difficult games to play, the Ur-Fascist transfers his will to power to sexual matters.

This is the origin of machismo (which implies both disdain for women and intolerance and condemnation of nonstandard sexual habits, from chastity to homosexuality). Since even sex is a difficult game to play, the Ur-Fascist hero tends to play with weapons — doing so becomes an ersatz phallic exercise.

“Como tanto la guerra permanente y el heroísmo son juego difíciles, el Ur-Fascista transfiere su voluntad de poder a la sexualidad.

Este es el origen del ‘machismo’, que implica a la vez desprecio hacia las mujeres e intolerancia y condena a los hábitos sexuales que no se consideran normales, de la castidad a la homosexualidad. Como incluso el sexo es un juego difícil, el héroe Ur-Fascista tiende a jugar con armas; al hacerlo, se convierte en un sucedáneo de ejercicio fálico”.

MIND = BLOWN

¿A cuento de qué os esto? Seguro que os lo imagináis.

La semana pasada conocimos a una nueva tipología de “seductor”: el seductor fascista. Pero no uno cualquiera, no. En concreto, el seductor fascista que dice en un chat privado que quiere matar al Presidente del Gobierno para salvar a España de los rojos y que, luego, cuando le pillan con más armas que un personaje de Arnold Schwarzenegger, explica que solo buscaba quedar de patriota delante de una mujer.

QUE ERA PA LIGAR, VAYA.

Seamos francos (ejejeje): si viésemos a este personaje en una película o una serie estoy seguro de que muchos pensaríamos que es demasiado exagerado para resultar creíble, y sin embargo ahí lo tenemos, digno heredero de Arturo Robsy, el seductor falangista.

Antiseductoramente, esta rocambolesca historieta nos presentan ahora dos caminos a transitar:

  1. En el primer camino, aceptaremos que la versión de este hombre es verdad: el tío iba de farol y solo quería que la militante de Vox con la que compartía grupo de Whatsapp (habría que ver ese grupo de Whatsapp) se fijase en su patriotismo exacerbado / ganas de asesinar al Presidente del Gobierno de España.
  2. En el segundo camino, rechazaremos la versión de nuestro protagonista: realmente quería acabar con Pedro Sánchez y luego intentó hacerlo pasar por una chiquillada con el cuento de que quería mojar el pizarrín.

Pues… ¡no!

¡No es verdad! No hay dos versiones de la misma historia, ¡solo hay una!

En ambas posibles historias, hay algo común: que nos hemos creído que “en el amor y en la guerra” todo vale, que estamos aceptando como normal el ligar proponiendo actos violentos.

O sea: sea verdad o sea mentira que el tío quería matar a PDRO SNCHZ, jamás de los jamases la apología de la violencia nos debería parecer una manera válida de intentar ligar con una chica.

Sin embargo, parece que mucha gente se lo ha creído. Y yo digo ¡no!

¡Caca! ¡No te lleves eso a la boca! ¡CACA!

Acompáñame en este nuevo ejemplo de la masculinidad violenta en dos capítulos que al final concluyen lo mismo: LA VIOLENCIA PARA LIGAR ES INTOLERABLE, IGUAL QUE LA JUSTIFICACIÓN DE ESE MÉTODO.

Punto.

Vamos al lío.

Caso 1, o…

…Ese tío solo quería ligar tirándose el pisto; en realidad no quería atentar contra PDRO Sánchez

Bueno, lo primero de todo es que esta opción, cuando tienes un arsenal en casa, practicas tiro y eres más bien franquista hace aguas por todos lo lados, pero no me corresponde a mí dilucidarlo. Hagamos el ejercicio: imaginemos que su único pecado fue amar.

Os cuento una anécdota propia para calentar motores:

Una vez, hace años, intenté impresionar a una chica con mis conocimientos musicales. Resultó que no le impresionaron lo más mínimo porque no le gustaba ese tipo de música, aunque yo pensaba que sí.

Hay una idea que creo que muchos hombres no tienen/tenemos clara y es que las mujeres son seres humanos con conciencia, deseos y voluntad propia y que, por mucho que lo intentemos, no podemos influir sobre ellas a placer sin caer en la manipulación, la coacción o la violencia.

Dicho de otro modo: por mucho que tú creas que vas a impresionar a una chica haciendo CUALQUIER COSA, la realidad es terca y no tiene por qué funcionar como tú pensabas que iba a funcionar.

  • Puedes recomendarle un libro que seguro que no ha leído, que ella te puede sorprender diciendo que sí lo leyó… y no le gustó.
  • Puedes vestirte muy, muy guapo, con camisitas muy, muy chulas… y que le siga gustando su novio.
  • Puedes hablarle de cantautor buenísimo… que a ella le puede gustar más la música electrónica y el funk.
  • Puedes verla sola en la barra de un bar y usar una frase perfecta para que quiera conocerte… y que ella sea lesbiana.
  • Puedes pedirle matrimonio delante de miles de personas (hay que ser cabr0n)… y que ella se vaya llorando de la escena de tu crimen.

En el extremo extremista ultraderechista:

  • Puedes intentar hacerte el patriota con 14 fusiles en casa pidiendo por wasap apoyo para cometer un magnicidio… y ella puede denunciarte a las autoridades.

¡La casuística es enorme!

No deis por sentado que sabéis lo que quiere una mujer, sobre todo si pensáis que lo que quiere… es a vosotros.

Dicho todo esto en un tono conciliador, me pongo un poco más serio:

Intentar “impresionar” a una chica diciendo que vas a atentar contra el Presidente también es violencia.

No es un chiste, no es una ocurrencia. La violencia o la insinuación de la misma NO es una forma válida para relacionarnos con las mujeres que nos atraen.

¡¡¡Cómo tiene que estar la cosa para que a alguien le parezca aceptable como método de ligue el fardar de asesino de presidentes del gobierno!!!

¿En qué cabeza cabe que una mujer, por muy facha que sea, se vaya a sentir halagada cuando sepa que estás dispuesto a MATAR con uno de tus propios rifle? Solo en 2018, en España, llevamos contabilizados más de 40 feminicidios oficiales.

Mira, no sé tú pero si a mí alguien me intenta ligar diciendo que “2 escopetas tengo y me cargo a quien haga falta” creo que habría tomado la misma decisión que la militante de Vox: me habría chivado. Y no suelo ser un chivato, pero hay momentos y momentos.

Caso 2, o…

…El tío, efectivamente y sí, quería matar al Presidente del Gobierno. Decir luego que “solo quería ligar” es la manera de hacerlo pasar por una nadería para no acabar en el trullo

En fin.

Justificar lo injustificable es el pan nuestro de cada día. Todos sabemos que hay muchísima intoxicación en redes sociales. Se usan perfiles falsos y bots que se dedicadan a difundir LO QUE SEA con tal de polarizar el debate, pero también personajes públicos, periodistas, opinadores o políticos lo hacen. En este caso los hemos visto decir que, efectivamente, todo esto se trata de una “chiquillada”. Que “no está bien de la cabeza”. O sea, que “no pasa nada”. “Todos hemos intentado ligar alguna vez y no nos ha salido bien”. “Es un pobre desgraciado”. “Jaja, no le hagas caso”. “No es un terrorista, solo un onanista”.

Ok.

(Respira profundamente de nuevo)

Mira.

A mí no me engañan.

Yo no soy tonto.

Si un tío tiene pistolas en casa, practica tiro y dice que va a matar a alguien, y luego dice que no, que esa es su forma de impresionar a las chavalas, lo siento pero no me lo voy a tomar a broma, porque es un tema demasiado serio como para tomárselo a broma.

¿Leíste lo que dije antes? Lo repito. ¿En qué cabeza cabe que una mujer, por muy facha que sea, se vaya a sentir halagada cuando sepa que estás dispuesto a MATAR con uno de tus propios rifle? Solo en 2018, en España, llevamos contabilizados más de 40 feminicidios oficiales.

Hay que tomárselo en serio, leches.

SER UN HOMBRE VIOLENTO NO ES UNA OPCIÓN. En ningún caso, vaya, pero para relacionarse con las mujeres que nos gustan ser violento en cualquiera de sus formas es la cosa más terrorífica que se puede ser.

Hagamos lo intolerable intolerable otra vez

Si ser un hombre violento no es una opción, justificar a un hombre violento tampoco lo es. Los hombres no nos debemos lealtad entre nosotros por el mero hecho de ser hombres. Hay tíos que son unos cabrones con pintas y tenemos que ser los primeros en decir “hey, eso es de ser un cabrón con pintas”.

Yo no soy como los de La manada. Yo no soy como el facha del arsenal. Yo no soy como los que les justifican diciendo que “querían ligar” o “iban borrachos”.

No. No lo soy, no quiero serlo y no voy a defender a nadie que lo sea, porque es sencillamente intolerable. No debemos aceptarlo, y ya está. No es una chiquillada, ni es una forma válidad de relacionarse bajo ningún concepto. Ni jijí, ni jajá, ni lobo solitario, ni habrá que escuchar a las dos partes.

Me da igual que al final salgan en libertad o sigan 20 años en la cárcel, me da igual que la Audiencia Nacional le procese por terrorismo o por tenencia de armas o le de una palmadita en la espalda. Me da igual en el sentido de que, incluso si la Justicia cree que no han hecho nada punible, va a seguir sin parecerme normal lo que han hecho, sea cierto o no que la intención de ligar era verdadera.

Jamás voy a ser como ellos y estoy seguro de que tú tampoco quieres ser como ellos.

Recapitulando:

  • Ligar con una mujer proponiendo violencia contra terceros, vaya esa violencia a tener lugar realmente o no: MAL
  • Justificar a un tío que liga o dice ligar así, como si la expresión de la violencia fuese tolerable: MAL

La violencia, en cualquiera de sus formas (física, verbal, la que no se sabe si va a ocurrir o no…), no es una manera que valga para relacionarnos con las mujeres que nos gustan.

Creo que la idea ha quedado bastante clara, pero dejo una última pregunta: No querrás ser un fascista tú también, ¿no?

 

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