¿Hombre feminista? Los aliados no existen (y no pasa na)

Lo que no se nombra no existe, pero hoy vamos a hablar de lo contrario.

De una cosa que se nombra pero, en realidad, no existe. Por muy barrilas que te pongas, por mucho que haya gente que diga que “hey, si yo lo soy”, no, no existe. Hoy vamos a hablar de los aliados feministas.

*truena* *relampaguea* *una bandada de muerciégalos inunda la pantalla*

Seguro que te suena este conceto, amigo lector. Empecemos por el principio. ¿Qué es exactamente un aliado feminista? El aliado es… el aliado feminista es…

Mmm…

O sea…

No, va, ahora en serio. ¿Qué es un aliado feminista?

He aquí el primer escollo que tenemos que salvar: encontrar una definición medianamente afinada, saber de qué leches hablamos. Parece fácil pero os adelanto ya lo que pienso: no hay una buena definición para ello.

No hay substancia en esas dos palabras. Al unirse, no se llenan de un significado nuevo aunque pueda parecerlo. Es una movida etérea pero al mismo tiempo es un término que se usa, ¿no? Al leerlo, estoy seguro de que más o menos sabes a qué me refiero, ¿no? Claro, ya me parecía a mí.

Entonces, ¿qué sucede? ¿Cómo vamos a entender un significante que no tiene significado?

Hagamos un ejercicio: tratemos de acotar qué narices es un aliado feminista poniendo en negro sobre blanco las ideas que aparecen en nuestra cabeza cuando leemos o escuchamos esas palabras. Ingeniería inversa, lo llaman (yo lo llamo “ir patrás”). Si conseguimos hilar esto, podremos contestar algunas preguntas, tipo ¿qué condiciones mínimas hay que reunir para poder considerarse a uno mismo y que te consideren aliado feminista? ¿Lo eres? ¿Lo soy? ¿Importa, acaso?

¿Qué es un aliado feminista? ¿Sujeto o Sintagma Concienciao?

“Aliado feminista” es, sintácticamente, un SC o Sintagma Concienciao. “Aliado”, que en principio es un adjetivo, aparece sustantivado para luego añadirle ahí el apellido, el “feminista”. Así, las dos palabras van juntas, fumando un cigarrillo a medias, inseparables como Pin y Pon, Batman y Robin o Solanas y Warhol.

Estas dos palabras se emplean en este contexto de manera indivisible y conforman una suerte de nueva categoría, una especie de identidad del activismo. Para mí, esta es una de las claves: se ha convertido en una etiqueta. Aliado feminista. Aliado feminista. Ya no eres aliado, ya no eres feminista, ya no te adjetivas sino que Eres algo.

No hemos avanzado nada. Retomemos.

¿Cómo sé si puedo llamarme o si puedo llamarte aliado feminista? ¿Qué características son las que te otorgan el carnet de aliado feminista? Es más, ¿cómo conseguimos este título, este diploma inasible? ¿Es mediante un examen, una prueba oral o una evaluación continua? ¿Cuál es el temario y el método de evaluación?

Literatura sobre el tema hay, al menos en la blogosfera/algunos medios de comunicación digitales. Me parece que, más o menos, lo que hay que hacer para que te den la chapita conmemorativa quedaría resumido en este listado:

  • Entender tu posición en el Gran Esquema de las Cosas (no, el feminismo no va de ti, acéptalo).
  • Escuchar antes de hablar sobre el tema. Incluso no hablar en vez de hablar. Todo el mundo tiene opiniones igual que todo el mundo tiene culo y tampoco hace falta ir aireando el tema todo el rato.
  • Informarse, formarse y estudiar, leer y ver documentales y vídeos y ser una esponja para, finalmente, aprehender el feminismo.
  • No liarlas. En general y en particular. Si la lías, toca aceptarlo y pedir los perdones que hagan falta, sin que esto signifique que tengas que pedir perdón por tener pene (nota: nadie debería pedir perdón por tener pene).
  • Una vez tienes el feminismo aprehendido, divulgarlo en aquellos espacios donde habitualmente no llega (sí, a riesgo de que te llamen huelebragas y lo que surja. Recuerda que si te insultan de esta manera tampoco hace falta que te cuelgues ninguna medalla).

Algo así, ¿no? Más o menos.

Volviendo a la gracieta del examen de antes, parece que para ganarse el título de aliado feminista debes someterte a una evaluación continua A PERPETUIDAD.

*más truenos*

Lo cuál, en teoría, está muy guay, en realidad. Si la cagas, a cagar a la vía.

¿Cuál es el problema para mí? Que para este camino no hacían falta alforjas.

Dicho de otro modo: acuñar una flamante nueva categoría para acabar refiriéndote a “un tío que hace lo que puede en consonancia con unas ideas más o menos feministas y ahí va, renqueante” es totalmente innecesario. Sobre todo porque (atención, tesis fuerte) no me creo que haya nadie que cumpla todas esas condiciones a perpetuidad.

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Así que, no sé, ¿para qué crear un título que es imposible ostentar?

Digámoslo de otro modo: si estás en constante revisión, nunca terminarás, nunca te llegará la nota final, nunca te graduarás. It’s a never ending story… woooh! Y tampoco pasa “nada”, ojo; es normal y, aún diría más, si alguien (un señor cis en particular) te asegura que él es capaz de no liarla nunca con este tema, desconfiaría de ello.

Artículo aparte deberíamos dedicar a los flipaos del “no soy un Uno Más, soy un Aliado Feminista” pero paso ahora mismo, ahí revienten. Haberlos haylos, como los que tienen dos carreras y un máster y limpian retretes en Londres y dicen “HEY, que yo no me merzco esto, soy MEJOR que esto”. Ojo, que a algunos no les hace falta ni usar el término que nos ocupapara que entendamos que es eso lo que quiere decir. Pero… ¿quién te crees, tete?

Mi padre es más feminista que yo: una situación posible

Repasemos de nuevo el listado de Cosas Que Hacer Siendo Aliado Feminista, La #4 Te Sorprenderá.

Como todo lo que debe hacer un aliado feminista es de sentido común (sentido común feminista, se entiende), no tiene ningún mérito especial (o sea, en muchos casos tiene mucho mérito esa transición de ser Un Chungo Máximo a ser Un Poco Mejor, pero es la transición lo que podemos aplaudir, no el final del camino) cabe la posibilidad de que alguien que ni siquiera conozca el término sea más aliado feminista que tú.

PUM. Venga, recógete que te has caído al suelo.

O sea, venga, HIPÓTESIS, es posible que un señor que jamás ha leído a Butler ni a Beauvoir ni sabe lo que es Tumblr (piensa en el padre enrollado de alguien o en el tuyo si es menester) sea, en la práctica, mejor Brother of Feminism (a lo mejor educa muy bien a sus hijos, a lo mejor apoya muy bien a sus hijas, a lo mejor no abre el bocón cada dos por tres) que un autoproclamado aliado feminista de esos que en público funcionan muy bien pero luego la lían en privado y cuando salta la mierda salpica hasta Vladivostok.

Entonces… ¿el padre majete que colabora en casa al 50% es también aliado? No será, en todo caso, MÁS aliado que tú, si no mete la pata? ¿Cualquier tipo haga cuatro cosas bien hechas se gana el título?

¿Eso no quiere decir, entonces, que el título no es diferenciador (o sea, que no vale para nada), porque a poquito que hagas ya te lo otorgan?

No sé si me he explicado.

La movida de ser “aliado feminista” es que cualquiera puede serlo porque es muy sencillo cumplir con las cuatro cosas básicas pero, al mismo tiempo, es imposible que nadie aguante un escrutinio prolongado porque siempre hay errores.

¿Me explico?

Es una categoría en la que cabe mucha gente y, al mismo tiempo, no cabe nadie.

Entiendo que es un intento de incluir a los hombres (sobre todo hombres cis) en la lucha feminista como apéndice. ¿Me parece mal divulgar e implicar a los hombres (sobre todo hombres cis) en la lucha feminista? ¡No! ¡De eso va Antiseductor.com! ¿Me parece necesario el establecimiento de esta nueva categoría, que queda tan guay en la bio de Twitter? ¡Por supuesto que no!

Para qué quieres ser aliado jaja saludos

He encontrado un artículo de Nerdyfeminist de hace cinco años donde se habla del término y me gustaría compartirlo con vosotros porque es tope interesante, no tanto por lo que dice sino cómo lo dice y los tiempos en los que lo dice (con actualización y todo).

Lo primero que hace es rechazar el término porque le parece bien usar “hombre feminista”, pero luego también entiende que eso es problemático y se queda con la frase aquella de que “los hombres lo que tienen que hacer es convertir sus espacios en feministas”.

La parte que más me gusta es la que dice que no hace falta SER feminista, que lo importante es vivir o intentar vivir de acuerdo con los preceptos del feminismo.

Querido amigo, ya me dirás en los comentarios si te parece que es que sí o si es que no, pero no puedo evitar estar de acuerdo. Lo importante no es que el pin que te cuelgas sino lo otro, la práctica, y como la práctica está plagada de pasos en falso, ¿para qué te vas a atribuir una etiqueta que solo vale para sonarse los mocos con ella?

Si todavía quieres ser un aliado, también puedes jugar al Day of Defeat.

12 thoughts on “¿Hombre feminista? Los aliados no existen (y no pasa na)

  1. Muy interesante disertación. He empezado a leer pensando “Joder, pero si yo lo soy, cómo que no se puede ser”. Pero a medida que he seguido leyendo he entendido lo que querías decir. Yo soy hombre hetero cis y me considero feminista. Pero, como leí por ahí en algún momento, esta no es nuestra pelea (de los hombres), sino de ellas; por eso soy un aliado en su lucha, los hombres no podemos ni debemos liderarla. Pero sí, ir por ahí ostentando el título de “Aliado feminista” me parece absurdo. Parece un intento de demostrar, de que quede bien claro, lo que se es. Sin embargo, si tanto necesitas aclarar que lo eres… igual es porque no está tan claro, ¿no?

  2. El problemita es que tú, el que escribe esto, eres un hombre y al escribir esto te crees en una posición moral mejor que esos otros hombres y esperas un aplauso de tu circulo de amigas y del resto de feministas. Pero yo no soy tu amiga, soy muy feminista y me da EL MISMO ASCO QUE UN PAVO COMO TÚ HABLE DE FEMINISMO. Sea como sea, y sean en los términos que sean. No es tu lucha. No estas incluido. No, tú tampoco lo estás, lo siento. Sobras igual que el resto, exactamente igual que los que criticas. Más incluso ya que escribes esta entrada para colgarte medallitas. No hay pines para ti. Déjanos a nosotras expresarnos, hazte a un lado, cierra la boca, deja de okupar espacios, vuelve a tu lugar.

    1. A día de hoy, hay ideas enfrentadas respecto al papel que pueden tener los hombres dentro del feminismo. Hay militantes que aceptan que se ocupe un cierto espacio dentro del feminismo, y hay otras que no. Pero en lo que sí que hay un consenso general entre las feministas es en que los hombres deben hablar de feminismo a otros hombres. Es lo que hace esta entrada de un blog que, por otro lado, está siempre dirigido a otros hombres.

      Medallas, pines, aplausos, etc, todas esas cuestiones las proyectas tú.

    2. El comentario de “Tu amiga no” me parece realmente insultante. Si un hombre no puede hablar de feminismo por el simple hecho de ser hombre en ese caso tenemos un problema muy serio. Y que un hombre feminista o aliado o como queráis llamarlo es moralmente superior a un hombre que no acepta la existencia de la lucha feminista es una obviedad, no una opinión. Cuando un hombre habla de feminismo no busca el aplauso de nadie. Si se siente afín a las ideas feministas y practica con el ejemplo en su día a día, es tan libre de hablar sobre el tema como cualquier otra persona siempre que entienda que esa no es su lucha y que cualquier debate es sano, pero que sus ideas no se pueden imponer bajo ningún concepto. El comentario, de verdad que me parece pura misandría, porque no solo comenta de una forma extremadamente autoritaria sino que además emplea un lenguaje muy despectivo hacia una persona que ha escrito algo sin una sola falta de respeto.

      A propósito, me gustaría que me dijera “Tu amiga no” cómo es eso de ser “muy feminista.” Hasta ahora he conocido feministas y no feministas, pero debe ser que ella es una deidad dentro del feminismo y por eso es más feminista que otras. Deleznable de verdad, ya no por el pensamiento, que expuesto de forma educada podría servir de debate sano, sino por la clara falta de educación.

  3. Lo de la revisión constante y las medallas lo veo una gilipollez. Para empezar, creo que todo el mundo deberíamos estar siempre en revisión constante, así crecemos, así aprendemos. Una feminista que no se deconstruye del machismo asimilado, del racismo, la homofobia, la transfobia… Una persona que no ve sus errores y los trata de mejorar no va a ser buena feminista ni aliada. No hay un objetivo final, no hay una medalla ni un pin ni nada, es un proceso de aprendizaje alineado en la medida de lo posible con una ideología que combate una desigualdad. Obviamente si la cagas en algo no se te despoja de ningún título, eres humano, la cagarás seguro. Pero si la cagas recurrentemente, no escuchas, no reflexionas y no te deconstruyes, pues tendrás que ver lo mismo con el feminismo que yo con un abeto.

    Si como hombre te quieres llamar a ti mismo feminista, aliado o Tutankamon, me la trae al pairo, al final me importarán tus acciones para juzgarte, no el titulito que te cuelgues. Simplemente considero que aliado es más adecuado porque deja patente que no es tu lucha, igual que no es mi lucha la del racismo. Soy la parte opresora, por más que intente entender y apoyar esa lucha en todo lo que pueda. Y si alguien negro no me quiere cerca porque represento la parte opresora, o se enfada, o me dice que he tenido un comportamiento racista, pues escucharé atentamente y seguiré tratando de ayudar como me lo pidan. Y si me piden que les deje en paz, les dejaré en paz, y si quieren que conciencie a mis amigos blancos, eso haré. No espero ninguna medalla, solo espero hacerle la vida un pelín menos difícil a quien lo tiene peor que yo, y me da igual si se me reconoce o si no. Y desde luego no escribiría un artículo entero sobre cómo me quieren llamar o dejar de llamar las personas a las que oprimo, porque lo que me importa es dejar de oprimir, y el resto de su lucha que la lleven como les de la gana, no he vivido sus experiencias de mierda así que no les juzgo por decisiones que toman que no puedo entender nunca al 100%.

  4. En el DoD yo era más del Eje. Pero sólo por la Kar.

    Acabo de descubrir hoy tu blog, he leído un par de entradas, y aquí me quedo. Me gusta tu estilo y voy a echar mano de tus artículos que me parecen muy apropiados para evangelizar a mis amigos hombres.

    No comento sobre esta entrada porque me ha parecido más bien una discusión semántico.

    En mi caso solamente decir que me considero feminista pero tengo reparos en expresarlo públicamente, más que nada por las dudas: ¿puede ser un hombre feminista? ¿me he ganado el término?

    Quizá la gente en esta situación prefiera decir “soy aliado feminista” porque no están seguros de ser dignos de las compañeras feministas en lucha.

    He leído rápido y destrangis en el trabajo, a lo mejor no he entendido nada del artículo. Mis disculpas.

    Un saludo.

  5. Buen artículo, hay muchas pensamientos útiles, darles nombre a las cosas siempre ha sido poderoso, y la mayor parte de las veces oculta algo más que simplemente eso. Personalmente no estoy de acuerdo con ese término, ya que no entiendo el feminismo como algo que pueda ser exclusivo, ya que es una ideología. La opinión que me merece este fenómeno relativamente reciente de pensar el papel que tiene el hombre dentro del feminismo (en estos términos), es que es una pérdida de tiempo absoluta, sobre todo si nos quedamos en diagramas de Venn, ¡con la de cosas importantes que hay en las que ocuparse!. Me produce la impresión de que alguna gente entiende el feminismo como un club de pertenencia, de identificación de grupo social, y esto es terriblemente infantil, o mejor dicho de rebeldía adolescente.

  6. Un hombre que está a favor del feminismo, es feminista.
    Así para simplificar…

    Lo de que alguien te quiera prohibirte decirlo, es como el que dice al que le gusta el jazz, que si no conoce toda la discografía de Miles Davis, no puede decir que le gusta el jazz.

    Snobismo…

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