Cómo ligar con mujeres sin molestar: no ligues

¿Cómo conocer mujeres? Iniciar conversación con una desconocida, ligar y acostarse con ella, ¿sabes lo que te digo?

Ríos de tinta se han vertido para acercarse a este temas en las llamadas Revistas Masculinas (que no son sino una porción muy concreta de lo que puede dar de sí un hombre, aunque se empeñen en que ese sea “el modelo” a seguir), posts se han publicado en blogs costrosos de supuestos expertos en seducción, vídeos de acosadores y foros de misóginos que aprovechan para sacarle los cuartos a tipos más desesperados que ellos.

No hay gran diferencia entre un artículo de un autor y otro de otro autor en este campo.

Todos tratan sobre asaltar a desconocidas por la calle, disfrazando la intromisión con cuentos como “sé breve y conciso” o “respeta su espacio” cuando ya han caído en el error de legitimar lo que ya sabíamos: que el hombre es dueño del espacio público y puede hacer lo que quiera siempre y cuando siga unos mínimos de decencia, que en muchos casos no son más que convencerse a sí mismo de que no ha hecho nada malo. “Hey, en cuanto me dijo que no la tercera vez, me fui a mi casa”. No, no es para estar orgulloso.

Aquí, en Antiseductor, estoy convencido de que conocer a una persona desconocida se puede hacer de otra forma… o, directamente, se puede no hacer y no pasa absolutamente nada.

rejected“Tú intentalo, el no ya lo tienes”

Seductor científico: ¿De verdad quieres ser esa clase de tío?

Lo primero de todo es que separemos dos cosas: ser tímido y no ligar. No estamos hablando de la misma cosa. Hay cursos para superar la timidez y la fobia social y no están impartidos por pavos que dicen ser maestros seductores (sino por psicólogos titulados) y que no están enfocados a que folles más. Se puede ligar y ser tímido, se puede ser tímido y no ligar, se puede ser extravertido y ligar, se puede ser extravertido y no ligar. Mucho ojo con los listos estos que emparejan las dos cosas.

En cuanto a los seductores científicos… nos han mentido y nos mienten a la cara todo el rato.

Se han creado (es un proceso largo, no llega un listo y lo monta, pero el caso es que ha ocurrido) una serie de falsas sensaciones, que al crearse han pasado a convertirse en sensaciones verdaderas, que nos hacen sentir que el éxito se mide en función de a cuántas tías te tiras. Nos hacen sentir que la única forma que tiene un hombre como tú y como yo, un hombre cis, un hombre heterosexual, al relacionarse con mujeres… es si al final hay sesión de cama. Nos hemos creído que debemos conocer a cuantas más chicas mejor, que es absolutamente normal querer a las mujeres solo por el placer que pueden proporcionarnos, que es correcto acercarnos a una desconocida y pedirle el número de teléfono porque “el no ya lo tienes” y “nunca se sabe qué puede pasar”.

Básicamente, lo que se ha conseguido es borrar de nuestra mente a la otra parte de la ecuación y hacer que todo gire a nuestro alrededor… y el de nuestro pito. La pregunta que debemos hacernos a la hora de enfrentarnos a un método de seducción no es “¿funciona?” sino “¿realmente quiero ser este tipo de tío?” 

Cómo conocer a una desconocida sin molestar

Hay formas no invasivas de conocer a gente y las has estado llevando a cabo desde que tenías 3 años y te tocó ir a la guardería, lo que pasa es que no las entiendes como “forma de conocer a gente” porque, otra vez, nos han metido en la cabezota que para conseguir relacionarnos con mujeres en el plano sexual/romántico hay que realizar otro tipo de acciones, tratarlas de una forma diferente a como nos trataríamos a nosotros mismos.

Has ido al cole, te has sentado con alguien en pupitres contiguos y te has presentado, le has preguntado que si le gustaban los Power Rangers o Doraemon y ahora, años después, seguís siendo colegas. Hacer que gente desconocida pase a ser conocida es posible, pero no supone inevitablemente asaltar a una chavala en el metro o en el bar.

Cómo sé si estoy molestando a una chica

En un caso concreto, es imposible saber que molestas a una persona hasta que la molestas y te lo dice o lo expresa de alguna forma reconocible. A veces, incluso, puede pasar que molestes a una persona y ni siquiera te enteres, ni en el momento ni mucho tiempo después, pero eso no quiere decir que no la hayas molestado. Esto ocurre no solo a la hora de ligar, sino en cualquier situación. Básicamente, es imposible saber si vas a molestar a alguien a priori.

A estas alturas de la película, sin embargo, tenemos algo más de información y no vamos totalmente a ciegas, tampoco en el tema de ligar.

Hemos oído a amigas, a parejas, a hermanas y a compañeras de clase hablar de pesados, de babosos y de acosadores. Esto está muy bien, porque de entrada ya sabemos que hay actitudes tienen más posibilidades de resultar molestas que otras.

Un comentario sobre el físico de una persona (aunque nosotros pensemos que la estamos halagando) o una frase supuestamente graciosa para romper el hielo en una discoteca se nos han vendido como actitudes correctas que, en realidad, no lo son. ¿Por qué arriesgarnos a molestar a alguien cuando podemos, directamente, evitar ponernos en una situación donde no sabemos si vamos o no a molestar?

You’re old enough / so people say / to read the signs / to walk away. Esto es de It’s raining again, de Supertramp, que habla de una persona a la que dejan, pero que perfectamente puede aplicarse en este contexto. “Eres lo suficientemente mayor para darte cuenta de lo que pasa y dejarlo estar”.

No te hagas el tonto: ya hemos dicho que es imposible saber si algo molesta a alguien a priori, pero es obvio que si te ponen toda la cara de asco o si evitan establecer contacto visual contigo cuando estás bailando como Zoidberg en un antrazo a las 5 de la mañana no tiene por qué ser por timidez. Hazte cargo.

zoidberg seduction

Trucos para ligar, frases infalibles para iniciar una conversación, consejos para que te encuentren más atractivo… ¿te suena? Los has visto y los has leído, los comparten en Twitter y en Facebook, están en Youtube y todos son exactamente iguales. Refuerzan los estereotipos y roles de género y te dicen que manipular está bien, porque no lo llaman manipular, lo llaman seducir. Haz esto, haz aquello, deja que te necesite, pórtate bien con ella pero tampoco tanto como para ser un pagafantas, establece una estrategia y emplea las tácticas que te enseñan sin preocuparte de los sentimientos de la otra persona. Basura que no solo es machista, sino también neoliberal, clasista y racista. Estate atento y, cuando la veas, dale toda la caña que puedas. Y, sobre todo, no le hagas ni caso.

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38 thoughts on “Cómo ligar con mujeres sin molestar: no ligues

  1. Llevo un tiempo pensando en el asunto.
    Últimamente mi TL de tuiter se ha llenado de conversaciones sobre feminismo. No me parece mal, la verdad. Es mas, me parece cojonudo.
    Igual con todo lo que expone aquí. Muy bien. Pero y es un PERO agilipollado, con toda seguridad, también me parece que estamos vendiendo (o empezando a vender) el miedo al desconocido.
    ¿Recuerdan la chica del café? ¿La chica que estaba en la biblioteca y no quería ser molestada y un chico llegado de los años cincuenta le preguntó si quería café?
    Que sí, que eso es una intromisión en el espació privado.
    Que el hombre, pavo, tío, no tenía derecho a dar ese paso.
    Pero, diantres ¿como vamos a conocer a personas (ya no hablo de mujeres, ni de mujeres como equivalentes a follar, sino personas en general).
    Que sí, que el pupitre de 3º de párvulos molaba lo suyo. Que era jodidamente fácil iniciar una charla:
    -“Joder, Gokuh se transformó ayer en SuperGuerrero!”
    -“¿No jodas que me lo he perdido?”
    Pero, ¿y si la persona del pupitre no quiere ningún contacto contigo?
    ¿Y si estamos creando una sociedad tan paranoico con el contacto del “desconocido” que nunca podrás tener mas amigos de los que ya tienes?
    ¿Y si terminamos todos con burkas virtuales porqué, joder, no quiero que los desconocidos sean “followers” míos?
    El “desconocido” como el nuevo rival.
    El “nuevo” miedo.
    Porqué joder, si hay algo que nos encanta es el miedo. Hablar de ello, transmitirlo como una enfermedad que se transmite por el aire.

    p.d: Técnicamente un desconocido lo es porqué no tienes ninguna ( o muy poca) información sobre él/ella. Así pues, ¿como empezar una conversación con un desconocido y no parecer un puto gilipollas? ¿Preguntamos por Schopenhauer? ¿Balzac? ¿Akiko Yano? ¿Por los troleos varios por internet? ¿Bonitas bambas me llevas? ¿Estudias o trabajas?
    Oh, bida, porqué eres tan compleja y esquiva.

    1. 1. No estamos empezando a vender ningún miedo. Los problemas con desconocidos existen ya. Pregúntale a tus amigas, a tus conocidas, a tus compañeras del curro, lee blogs personales, mira Twitter… Eso ya está ahí, no me invento nada.

      2. Recomiendo una segunda lectura del artículo, es posible que encuentres matices que se te han escapado esta vez.

      1. 1. Yo, sobre todo por mi personalidad, hago lo que explicas. Resultado: No conozco a nadie. “Nunca” y eso implica lo que implica en cuanto a relaciones sexuales pero lo peor es que implica exactamente en cuanto a relaciones sentimentales. Tus consejos para mí son una mierda. Los que criticas también pero los tuyos son igual de malos ¿por qué? Por que se basan en una mentira.

        2. Cuando una mujer se queja, se queja por mil motivos. A las personas les molestan las cosas depende del humor que estén Y de quién vengan (las mujeres también son antipáticas de forma selectiva). Esto es lo típico de diferenciar al acosador del galán. El acosador es el que regala flores pero no le gusta a la chica, el galán es el que la invita a una copa para llevársela a la cama pero le gusta. Esto es una verdad de la que he sido testigo (porque no me como una rosca y puedo observar estas cosas), la realidad es algo más que mujeres quejándose en un blog de lo pesados que son los hombres que no les gustan, o quejándose porque son directamente sexistas (como la tipeja del café en la biblioteca). Por motivos de trabajo hubo un par de días que tuve que aprender a ser intrusivo, y usé técnicas que aquí criticas y solo puedo decir que tu punto de vista es sesgado. Aunque esté de acuerdo en que no es plan de tomárselo como una competición en cuanto cantidad y piense que no es de recibo entrarle a todo lo que se mueve, lo siento pero no hay nada de malo en acercarse a conocer a una persona solo porque te gusta, incluso aunque a la chica (o a un chico dependiendo del caso) le moleste que eso ocurra.

        3. Por mucho que esté de acuerdo con parte de tu discurso, no puedo estar de acuerdo en como lo planteas. No solo es insultante para los hombres, pinta a las mujeres como víctimas de un juego en el que con muchísima frecuencia participan a sabiendas y con gusto. Que sepas que tu discurso se puede describir como sexista. Discrimina a los hombres y tiene prejuicios sobre las mujeres. Y ¡eh! que cosas que aprender tenemos todos, también los que creéis que lleváis más razón que los demás por pregonar que estáis del lado del débil.

      2. Hola Pep T.

        Por mucho que te sientas ofendido y creas que las mujeres vamos de víctimas, como decía una famosa serie, la verdad está ahí fuera.

        Empecemos por lo básico, el sistema es patriarcal. A partir de ahí el machismo, sexismo, la heteronormatividad se reproduce hasta límites insospechados. Las mujeres, homosexuales y otros colectivos que no cumplen con el patrón de “macho” (pues el “macho” es el que debe sustentar la sociedad) se ven sometidos. Es más, los tíos que no son considerados “macho alfa”, también se ven perjudicados.

        El machismo hace que el cuerpo de la mujer sea OBJETO de deseo y ALGO público. Todos pueden decirte por la calle si estás buena o no. “¿Qué pasa? Siempre se ha hecho y no pasa nada”. Si que pasa. Pasa que mi cuerpo es mío y de nadie más. Que quiero ir por la calle tranquila y que me importa una mierda si le gusto a alguien o si me consideras demasiado gorda como para ir por el mundo. QUIERO SER LIBRE. Y sentirme como tal.

        Cuando te animan a seducir y ser un seductor te están invitando a seguir siendo un macho casposo, aunque vayas al gimnasio y lleves ropa del Zara. Para mí es ver una escena grotesca de Alfredo Landa pero en su versión 2.0.

        De tu escrito, y perdóname el atrevimiento, se desprende resentimiento. “El lado de los débiles”, “yo no conozco a nadie”, “tus consejos son una mierda”.

        O sea, que tú no conozcas a nadie es un super problema comparado con el hecho de que a una tía le acosen. Pues no, no es igual. Tú puedes sentirte, yo que sé, solo, con ganas de tener pareja, una amiga especial. Yo que sé. Y te puedes sentir mal por no tenerlo. Pero no es comparable con que vengan a arrimarte los genitales a tu culo o con que te toquen sin tu consentimiento. Porque esto último, es jodido acoso.

        Por cierto, yo no soy una débil, todo lo contrario. Precisamente por ello, no me callo. No necesito ninguna compasión, pero tampoco que me nieguen la realidad. Siglos de patriarcado no se han venido abajo porque nos hayan dado el derecho al voto.

        Volviendo a que no conoces a gente, yo estoy convencida que lo mejor que podemos hacer todos y todas es intentar ser más independientes y respetuosos los unos con los otros. Así de claro. Y revisar el machismo y desterrarlo. Y sí, ponerse a leer sobre feminismo y ver que no es el mal y que ayuda mucho. Y emponderarse. Y olvidarse de ese amor tóxico que el sistema nos vende.

        “Tus consejos son igual de malos”. ¿Hola? Que una persona te aconseje tratar a otra persona con respeto, ¿es un mal consejo? ¡Apaga y vámonos! Pues mira, a mi me parece una excelente reflexión.

        Personalmente, yo quiero que un tío me respete y me trate como una igual. Que no vaya de mi salvador, ni que crea que voy a conocer que es tener sexo por él, que no busque ser el centro de todo, que no quiera ser mi padre, quiero que seamos dos personas adultas que se han encontrado en este momento y pueden hablar y ver qué pasa. Sin más.

        En el fondo, las enseñanzas de estos tíos que hablan de seducción, son solo muestras de ejercer poder y control. No soportan que les cuestionen su ego de machos. Y para mí, en el fondo es que deben tener una autoestima muy débil y muy poca inteligencia. Sobre todo, esto último.

        No sé si a ti te compensa convertirte en algo así, pero yo huiría como de la peste.

    2. El miedo a lo desconocido es intrínseco al ser humano. Por eso siempre ha habido guerras, y por eso (en última instancia) de un hipotético contacto con alienígenas se encargaría antes el ministerio de defensa que el de asuntos exteriores.

      Yo diría que en mis 27 años nunca he conocido a nadie directamente desde cero porque sí. Se me va de las manos eso de no molestar a la gente y no me presento a un desconocido sin más. Sin embargo, como miembro de una sociedad que soy, a menudo me introduzco en algún que otro grupo (ya sean amigos de amigos o completos desconocidos con los que no me queda otra que tratar, como en situaciones tan cotidianas como el primer día de clase o incorporarse a un trabajo), por lo que no, tener cuidado para no ofender a un desconocido no implica dejar de conocer gente, ni siquiera en el caso en el que nunca vuelvas a presentarte a un desconocido.

    3. Que una chica en una biblioteca conteste a un desconocido alterada y le hayan grabado, o escriba enfurecida sobre el tema y no guste, no elimina la realidad. La realidad del acoso que sufrimos las mujeres. No podéis venir a darnos lecciones desde vuestros privilegios. Porque privilegios es ir por una calle solo y no tener miedo a que alguien te diga que por cuanto te vas a la cama con él, o comience a perseguirte, o te diga que te la metería hasta el fondo o incluso se aproxime y te toque el culo, el coño… o directamente te viole. Cuando no te pasa eso y lo ves como algo ajeno, anécdotas que las mujeres “siempre exageradas” (idea machirula por excelencia) relatan y no te crees, te permites el lujazo de decirle a las mujeres que sean agradables contigo todo el tiempo, aunque no les salga de las narices.

  2. Lo cierto es que hay maneras mucho más agradables, naturales y correctas de conocer a una persona que hablar directamente a esa persona sin conocerla previamente de nada, en eso estoy de acuerdo. Pero tampoco podemos obviar que hay personas a las que, al menos potencialmente, es bastante improbable que llegues a conocer de un modo que no sea el ya mencionado. Creo que la cuestión está más en los matices, la dosis, y el contexto. Un bar de copas o una discoteca son lugares en el que este tipo de intentos de sociabilización más directa no están tan mal vistos. Esto es un hecho que nos puede gustar más o menos, y que por supuesto es legítimo querer cambiar, pero no se puede negar que es algo que una persona adulta conoce de sobra cuando entra a esos sitios. Si alguien decide entablar una conversación conmigo creo que está en todo su derecho de intentarlo, como estoy yo en el mío de dejar lo suyo en un intento. Si la persona insiste y no respeta mi decisión, entonces sí estará invadiendo mi espacio, pero de ahí a pensar que el intento en sí sea necesariamente un hecho negativo e irrespetuoso que deba evitarse por sistema, creo que va un trecho.

    1. Hola, Doctor Hueso.

      Un bar de copas o una discoteca son lugares donde, efectivamente, sociabilizar de forma directa está bien visto. Ojo, que a lo mejor aquí hay una clave: ¿Qué es exactamente lo que está bien visto?

      El sábado pasado, en un bar a las tantas de la mañana, un tipo se acercó a mis amigas y, sin conocerlas de nada, les soltó un “Perdonad, ¿sois bolleras?”. Mis amigas le despacharon y la noche siguió su curso. Fue, de hecho, una forma directa de sociabilizar en un espacio que se supone hecho para ello. Además, como tú dices, no estuvo mal visto. Es decir: a mis amigas les pareció horrible y el tipo llegó a pedir perdón, pero la gilipollez ya estaba hecha. Como digo, no estuvo mal visto: ningún grupo de personas alrededor dijo nada, ningún camarero hizo comentario alguno, ningún miembro de seguridad les invitó a salir por haber molestado a mis amigas. Es decir, que, en general, fue una cosa típica, habitual, común, normal. He aquí, para mí, una de las claves: que muchas, muchas, muchas veces se dan situaciones tremendamente violentas que ESTÁN BIEN VISTAS, y muchas de ellas se escudan en “bueno, es que es un bar de ligar, ¿qué esperabas?” Hombre, al menos que no seas un listo de mierda.

      Cuando tú hablas de contexto y matices lo haces de forma genérica y, en ese sentido, estoy de acuerdo. El problema es que cuando bajamos a los casos concretos, como este que te cuento que ocurrió el fin de semana, esos matices y contextos varían. A ese tipo le pareció OK preguntar por la orientación sexual de mis amigas sin conocerlas de nada. Vamos, que me parece muy bien lo que planteas, pero luego en la realidad no se cumple. De ahí enfocarlo a evitar la molestia desde nuestra posición de hombres y no a dejar que “bueno, es que la vida es asín”.

  3. Esta ola de super-respeto que se lleva repitiendo a lo largo y ancho de internet durante estos últimos años (sobre todo por tumblr y twitter), en el plano racial, feminista y LGTB, nos está convirtiendo a todos en unos escocidos, que se quejan de que si un macho invita a café a una hembra, que los pronombres hacen más daño que los insultos, y que porque un imbécil se te haya puesto pesado en la discoteca, todos los hombres son unos potenciales violadores y machete al machote.
    Esto no quiere decir que los machitos alfa de las discotecas no existan, pero un imbécil es un imbécil, por muchos tweets de concienciación que publiques al día. Nos ponemos unos filtros y unas normas para evitar a los pesados y demás calaña y acabamos auyentando al resto de gente normal.

    Intento no quejarme, pero si esto es a donde se dirige la raza humana, nos vamos a la mierda.

      1. Oyes, pues tal y como está el patio, pues casi que sí.
        Que ya va siendo hora de dejar de perder el oremus por algo que, como decía Quevedo, “está junto al culo de las mujeres”.

      2. ¡Es un plan! Lo único que tenemos que tener en cuenta cuando hagamos esto es que no debemos dejarlas de lado por venganza, que esto no debería convertirse en un “pasar de las tías” en general sino en un “no perdamos el oremus por follar”.

    1. Tu comentario banaliza un tema bastante importante contra el que se viene luchando, con muchas dificultades desde hace décadas; el machismo. Quizá te resulte que somos unas quejicas porque queremos otro sistema y no este. Y porque criticamos el acoso. Claro, el acoso no es nada.

      Recuerda que hace relativamente poco, a una mujer, a Clara Campoamor le dijeron que el derecho al voto de la mujer estaba bien, pero que no fuera pesada, que habían otros temas y que dejara de concienciar a las masas idiotas, que seguirán siendo idiotas. Hoy tú puedes votar gracias a esa mujer quejica.

  4. Anécdota 1:
    Estoy en el baño de un bar a punto de salir. Abre la puerta un tipo para entrar, y decimos el típico “uy, ay”, Me sonríe y me pide perdón si me ha sorprendido. Le contesto sonriendo que (?) no me ha sorprendido.Me dice sonriendo “claro, a ti ya no te sorprende nada”.

  5. Anécdota 2:
    Estoy entrando al baño del que fuera (sic) el Patio Maravillas. Hay dos o tres tipos esperando para entrar. Me quedo esperando, como ellos con los brazos cruzados mirando a un punto inexacto mientras pienso alguna movida que tenía en la cabeza. Me sonríe uno de los tipos y me dice “no estés tan seria, que no te vamos a decir nada”.

    ?

  6. Anécdota 3:
    Noche, altas horas; los que quedamos en el bar de siempre y un desconocido que se ha quedado embebiéndose. El jambo lleva un rato siendo insoportable en todos los sentidos. En cierto momento se ralla con sus dientes y quiere ver los dientes de la gente. Ya le había explicitado que pasando total. Viene, me insiste: “venga, enséñame los dientes, NO TE HAGAS LA DURA”.

    La cosa dura mucho más pero es un poco lo de siempre.

  7. Anécdota 4:
    En un festival conozco a un chaval que está flipando con una araña en un árbol. Me acerco a verla. Acabamos hablando de tabaco y quiere probar el que yo tengo. Me acompaña a mi sitio y mientras fumamos nos ponemos a hablar del perrete que va con él, puro amor, y en general de perretes. Le da por explicarme formas de conseguir que el perro haga tal o cuál y qué es mejor para él. Le comento que convivo con cinco perros y que ya, que conozco, que tal. Le intento contar algún truqui, pero no puedo, porque está hablando él, me está enseñando lo que sabe, pues evidentemente yo lo necesito. To majete.

  8. Anécdota 1:
    En Sol de madrugada se me acerca un tipo con una guitarra, muy ebrio, se sienta a mi lado y empieza a contarme que se le han roto dos cuerdas y que se las ponga yo que tengo pinta de saber hacerlo. Le digo que no sé y me cuenta que ya nos conocemos. Quince minutos después de intentar ignorarle me sigue contando que nos conocemos y que si no le recuerdo y que le ponga las cuerdas que él no sabe y me tengo que ir yo del sitio y que por mi aspecto seguro que sé tocar.

  9. Anécdota 2:
    En un bar un tipo muy bebido se pasa la noche preguntándome mi nombre y diciendo que le gusto mucho y que si soy modelo o salgo en películas. De nuevo me voy yo del sitio.

  10. Anécdota 4:
    En un bar un tipo se me acerca y me cuenta que sabe mucho de ordenadores y me empieza a decir un montón de todo lo que sabe (cosas básicas, por otra parte) y que cuando me pregunta que si sé X antes de darme la ocasión de contestar me dice que yo no lo sé (?) y me da la respuesta y termina diciendo que vaya a su casa a ver su ordenador y me enseñará a manejarlo.

    Etc.

  11. Al final acabas descartando a todos tus conocidos/as y necesitas conocer gente nueva para tener relaciones, sean del tipo que a ti te interesen. ¿Sabéis? Alguien tiene que dar el primer paso. La solución “no hagas nada” habría hecho que nunca hubiera conocido a mi pareja actual en un bar, así que eso no me parece una buena solución. Debemos entender que cada mercado tiene sus propias reglas y que aunque no guste verlo así, este es un mercado como cualquier otro. Las mujeres entre los 16-28 años suelen estar en su mejor momento físico y por lo tanto tienen más hombres detrás, puesto que los instintos masculinos apuntan a la juventud y belleza. Así que solemos ser nosotros los que tenemos la pelota en el tejado. Jode pero es lo que hay. En la treintena la cosa cambia, los hombres empiezan a bajar su testosterona y el cuerpo ya no nos pide tanto sexo, nos cansamos de perseguir y ellas empiezan a sentirse a gusto con su cuerpo y su sexualidad, con la maternidad instintiva empujando fuerte. Dejan de creer eso de que “lo que tenga que llegar llegará” y por fin empiezan a entender que tienen que espabilar en ese tema si siguen solteras, que todo en la vida cuesta y que quien no corre vuela. Por otro lado los hombres empezamos a tener más estabilidad emocional, sexual y financiera y empezamos a ser nosotros “la tia buena”, ya que esas son algunas de las cosas que buscan ellas y que no tienen los más jóvenes. Maleducados, borrachos, interesados o inútiles sociales hay en ambos géneros. Estoy seguro que tanto hombres como mujeres podemos contar casos desagradables sobre el género contrario. Un abrazo a tod@s

  12. Hola,

    Me alegro de que el foco sobre el Día de la Mujer me haya traído hasta un blog en el que poder confrontar desde el sano debate sobre algunas de las cuestiones en torno a los roles de género que me llevan rondando la cabeza (sin sensación de acoso) desde hace mucho tiempo.

    Como alguna otra persona que ya ha comentado, yo soy uno de esos hombres que decidió dejar de interpretar un papel que se me da fatal y con el que no me siento a gusto, ese papel de “atacante”, “conquistador”, que si quiere mojar se lo tiene que currar. En mis más de 25 años de vida solo he tenido una relación sentimental de cuatro meses y algún escarceo más.

    Mientras tanto, una historia se me ha repetido en numerosas Navidades: conozco a una “compañera de pupitre”, al cabo de los meses (es decir, en diciembre) constato que le gusto y está interesada en mí (no daré detalles sobre por qué estoy 100 % seguro en cada caso, más de una vez porque me lo han reconocido a posteriori)… pero, señoras y señores, es el último día antes de las vacaciones y a la vuelta ha ocurrido eso que en otro post de este blog se dice que nunca pasa y que los hombres no debemos intentar: ha ligado en Nochevieja, evidentemente con alguien que no haría caso a muchos de los consejos que aquí se dan.

    Llamadme heteropatriarcal si os lo parezco, pero el coste emocional que pagué por estas historias en sus respectivos momentos fue grande, Os compro que sea peor que te metan mano en el metro sin permiso, eso es un claro abuso, pero en absoluto voy a aceptar que las rachas por las que he pasado (y las consecuencias desestabilizadoras que han tenido) precisamente por no cumplir con el rol tipo masculino sean minimizadas en comparación con que os encontréis con un simple desconocido pesado que os interpele (¡más quisiera que me pasara a mí!).

    1. Nadie está comparando las rachas por las que has pasado con sus consecuencias desestabilizadoras. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, que decía aquel. De haber sido el típico macho heteropatriarcal, tal vez habrías mejorado el número de mujeres con las que te has acostado, pero te habrías sido el típico macho heteropatriarcal. El hecho es que no eres el típico macho heteropatriarcal fáquer, y creo que es importante tener claro esto. Lo que hubieses sido pertenece al mundo de la hipótesis; lo que eres no, lo que eres es lo que eres y, permíteme que haga una apuesta, jamás serás el típico machito.

  13. Muchas gracias por tus artículos, Antiseductor.
    Además de pedagógicos y muy certeros me río mucho con tu tono sarcástico y el brillante sentido del humor que derrochas. Este me gusto especialmente porque ataca directamente a la linea de flotación del machomen: creer que porque alguien nos guste tenemos la necesidad (además del derecho e incluso el deber) de hacer algo al respecto.
    Un saludo y a seguir dando guerra al machismo y la vieja masculinidad.

  14. A mí eso de pasar por la vida de puntillas no se me da bien, soy sociable, me gusta hablar con el desconocido(me niego a poner desconocido o desconocida) de la cola en el cine, del médico, suelo hacerles reír, me da igual que sea chico o chica, y más de una vez he sentido que en lugar de molestar o invadir su espacio, ha habido sorpresa y agradecimiento en su mirada, entonces, cuando alguien viene y me hace lo mismo, soy amable, aunque su intención sea ligar y la mía no, soy amable, no sé de cuánto valor se ha tenido que armar para venir a decir lo que ha dicho, porque así como las mujeres sufrimos presión social, ellos también tienen que ser muy “hombres” y eso no debe ser fácil, a lo mejor con muy mala pata, pero decido ser amable. Obviamente siempre están los casos extremos, los conozco de cerca, pero no hay que generalizar, el desconocido te puede enriquecer, casi siempre me atrevería a decir.
    Una desconocida.

  15. Yo creo que el artículo no habla en ningún momento de que haya que dejar que interaccionar con las personas en los espacios públicos ni mucho menos, sino interaccionar con las personas como si fueran personas…. o alguno de los hombres que estais aquí os acercais a un grupo de tios a decirle, oye que camiseta mas molona tienes, a mi tambien me gusta ese grupo de música, dame tu telefono y vamos juntos al proximo concierto… no creo verdad. Yo tambien soy una persona sociable que habla con el que esta delante en la cola del cine o con el del asiento de al lado, el problema es esa forma de abordar a las mujeres que tienen algunos hombres y que se llama comunemente ligar en el cual el obejtivo es “conocer” a una mujer… con fin de llevarsela a cama. Ese tipo de actitudes basadas en el patriacardo llevan consigo que 1. los hombres se sientan con derecho a usar el espacio público de las mujeres. 2. los hombres se sientan con derecho de interrumpir cualquier actividad que este haciendo una mujer con total desprecio de lo que la mujer este haciendo. 3. se sientan con derecho de hacer preguntas íntimas a desconocidas. 4. las mujeres sintamos que tenemos que disculparnos, poner escusas o incluso aceptar cosas que no queremos.

    Bajo esas premisas, a mi, ya sea ligando conmigo o con mis amigas me han interrupido conversaciones (sin decir si quiera perdon, que seria lo minimo joe), se han inerpuesto entre mi amiga y yo bailando y obligando a una de las dos a bailar con él, han aislado a una de las dos tomándola del brazo para separarla del resto y abordarla lo que ya roza el acoso, se han interpuesto fisicamente entre las dos (dando la espalda a la no interesante) para hablar con una, han preguntado directamente qué quieres tomar (sin saludo ni na, así porque si tu me ofreces una copa quien soy yo pa negarme) y me han puesto la copa en frente cuando ya habia dicho no gracias. Y lo peor se han sentido ofendidos cuando les he hecho notar que me molestaban al punto de insultarme o pedirme que me disculpe por mi impertinencia. Y todo porque al fin y al cabo ellos tienen todo el derecho de hacerlo, porque si no se extinguiria la raza humana obviamente… es más antes de que las mujeres fueramos habitualmente a los bares la raza humana estuvo a punto de extinguirse un par de veces.

  16. No creo que sea el objetivo de la página, pero algún día deberíamos hablar de la soledad (en temas afectivos y sexuales) y de las respuestas que dan los movimientos actuales (no sólo los feministas).
    Me refiero a que les leo hablar mucho de lo que “no” se debe hacer, pero poco de lo que sí se puede hacer (o sí se considera lícito para estos movimientos).
    Vamos, “forzar” conocer desconocidos, está mal.
    Consumir porno o prostitución también (algunas personas lo relacionan directamente con violar).
    ¿Exactamente que respuestas damos ha estas personas? Mas allá de dar lecciones morales que quedan muy bonitas en internet, mas allá de imaginar futuros utópicos donde todo es perfecto, ¿tenemos alguna solución?
    Porqué quizás, que esas personas se refugien en “ideologías/movimientos” (absurdos para nuestro punto de vista) que sí dicen preocuparse por ellos, tenga algo de sentido.
    Quizás la “seducción científica” funciona porqué aporta algo que le falta al individuo. Algo que nosotros mismo les hemos arrebatado, de alguna forma (sí, ninguno de nosotros a pensado nunca en “a X no lo toco ni con el puntero del mouse”).

  17. Conocía una chica de hace años y normalmente nos dabamos el lote, y poco más. En una conversación que tuvimos, yo le dije que para mi seducir una mujer lo veía como engañarla y manipularla, y que pasaba de hacer eso. A lo que ella respondió: es que a nosotras nos gusta que nos seduzcan. Por otras circunstancias hace un par de años que ya no la he visto, pero al leer esta entrada me he acordado de esa ocasión.

    En general me han gustado los comentarios, tanto a favor del antiseductor como los que ponen el dedo en la llaga con excepciones. Y qué decir que por haberme resignado de intentar conocer mujeres he acabado más solo que la una, mientras voy quemando años.

    Por otro lado, ya se que llevamos cien años revolucionarios, en avances, en convenciones sociales, etc. Pero lamentablemente, parece que nos olvidemos que tod@s llevamos más de 200.000 años de cavernícolas a las espaldas, encadenados a nuestros genes. Por mucho que actualmente nos empeñemos en refinar nuestros comportamientos, nuestra base biológica nos va a seguir condicionando durante milenios.

    Por lo menos de este blog me llevo las cosas de cajón, como el acoso físico sin consentimiento y demás. Pero a partir de ahí veo un terreno, dónde no hay nada seguro, fijo, ni claro, en el cual una situación cualquiera podría ser la excepción a todas las normas y convenciones.

    1. ¡Hola, Askesis! Muchas gracias por tu comentario.

      No es muy normal encontrar a alguien que diga “unas cosas me convencen y otras no”, y que lo diga de forma respetuosa 🙂

      Yo creo que el condicionamiento biológico no es TAN importante como el social o cultural, la verdad. Quiero decir: no me gusta cuando alguien dice ‘es que no puedo reprimir mis instintos’ porque me parece que es mentira y que todos reprimimos nuestros instintos en contextos que no son el sexual / afectivo y no pasa nada.

      No sé: ninguno de los que “no pueden evitar” intentar algo con una desconocida se pone luego a cagar en medio de la calle cuando le da el apretón: lucha contra su instinto de cagar y, de acuerdo con nuestra cultura y educación, se espera y caga en su casa. ¿No?

  18. Por cierto, los comentarios de anécdotas me han divertido mucho, al igual que el tono del autor del blog. Tomárselo con humor lo veo sano (una violación o situación traumática por supuesto que no, dejo constancia).

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