Sujetarle la puerta una mujer: GUÍA COMPLETA

¿Sujetarle la puerta a una mujer y cederle el paso es machista? ¡Qué pregunta! ¿Cómo va a ser eso machista? ¿Dónde está ahí el problema?

Lo que es machista es abrirle la puerta a una mujer por el mero hecho de que es una mujer. La caballerosidad, entendida como “tratar bien” a las mujeres (donde “tratar bien” significa hacer idioteces anacrónicas como pagar tú la cuenta, como si no tuviese su propio dinero, porque Es Tu Deber) es el problema.

Ahí sí que hay lío pero… ¿sujetarle la puerta a tu madre, que va cargada, es machista? ¿A la vecina del quinto, que cumplió 93 palos la semana pasada, es sujetarle la puerta machista? Tete, ¿no tienes na mejor sobre lo que reflexionar?

Cerrado el falso debate, vamos con:

Cómo sujetarle la puerta a una mujer: una guía para Soto Ivars, Pérez Reverte y para ti, que eres joven

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1. Sujétale la puerta.

El primer paso para sujetarle la puerta a una mujer es sujetarle la puerta a una mujer para que pase.

Idealmente, le estarás sujetando la puerta igual que se la estarías sujetando a un niño, a un viejo o a un grupo de jugadores de Pokémon Go que ya han capturado al Pikachu que había en tu portal y se piran ya a dar la turra a otro parque.

Vamos, que no le estás sujetando la puerta porque es una mujer, ¿verdad? Le estás sujetando la puerta porque eres educado, porque llegaste primero y pesa bastante o porque lleva las dos manos ocupada con las bolsas de la compra, igual que se lo harías al vecino bigotes que pone óperas a toda hostia los domingos por la mañana, ¿no?

2. Si no quiere que le cedas el paso, acéptalo.

Esta es otra de las cosas donde se suele fallar: la aceptación. La aceptación de que no todo el mundo va a hacer lo que nosotros queremos que haga o creemos que va a hacer. Es una movida pero cuanto antes empecemos, mejor.

A mí me parece que es lo que le ha pasado a Soto Ivars en su última columna. Estamos en la de siempre: las expectativas. No tenemos ni idea de qué estaba pensando la mujer que no quería pasar, pero el autor de la columna aventura heteropatriarcados y feminismos. ¿Cómo lo sabe? ¿Cómo sabe que esa mujer estaba pensando “este es un casposo machista”? Ah, sí, porque leyó una página de “feminismo combativo” donde se decía eso (?). ¡Al menos en la aventura de Pérez-Reverte (luego hablaremos de esto) la mujer sí que le decían a las claras que pensaba que este gesto era machista!

Hazte la pregunta que nos hemos hecho antes. ¿Te jode que una mujer no acepte pasar mientras tú le sujetas la puerta… porque es una mujer? ¿Si el vecino bigotes te hubiese respondido “no, por favor, pasa tú primero” le hubieses dicho que no?

Si tu preocupación es la caballerosidad, yo creo que el gesto de dejar pasar, se culmine con que efectivamente la otra persona pase o no, ya está dejando claro que eres el PUTO AMO de la caballerosidad. Ya cumpliste. Si alguien no quiere pasar delante de ti, no se acaba el mundo. Simplemente, pasa tú. Ella también tiene derecho a ser educada y cederte el paso. No seas canelo.

3. ¿Y si me dice que ceder la puerta es machista?

¡Ajá! Pues aquí tenemos dos opciones: ser como Pérez Reverte o no ser como Pérez Reverte.

¡Ojo! Que no ser como Pérez Reverte tampoco te garantiza nada. Puedes no ser Pérez Reverte y liarlas igualmente.

En tu mano está, querido lector, aceptar o no aceptar que una persona te considere machista, aunque tú no hayas hecho nada para demostrarlo. Lo mismo sí lo eres, pero ella no lo sabe. Puede pasar.

Así, si le cedes el paso a una mujer y ella te dice “eso es machista” tú puedes agachar la cabeza y seguir con tu vida o Hacer Un Arturo y fliparte y sonreír con absoluto desprecio y creerte mejor que nadie porque no le abres la puerta por ella, sino por ti mismo, porque tú lo vales.

¿De verdad quieres ser Pérez Reverte?

¿Hombre feminista? Los aliados no existen (y no pasa na)

Lo que no se nombra no existe, pero hoy vamos a hablar de lo contrario.

De una cosa que se nombra pero, en realidad, no existe. Por muy barrilas que te pongas, por mucho que haya gente que diga que “hey, si yo lo soy”, no, no existe. Hoy vamos a hablar de los aliados feministas.

*truena* *relampaguea* *una bandada de muerciégalos inunda la pantalla*

Seguro que te suena este conceto, amigo lector. Empecemos por el principio. ¿Qué es exactamente un aliado feminista? El aliado es… el aliado feminista es…

Mmm…

O sea…

No, va, ahora en serio. ¿Qué es un aliado feminista?

He aquí el primer escollo que tenemos que salvar: encontrar una definición medianamente afinada, saber de qué leches hablamos. Parece fácil pero os adelanto ya lo que pienso: no hay una buena definición para ello.

No hay substancia en esas dos palabras. Al unirse, no se llenan de un significado nuevo aunque pueda parecerlo. Es una movida etérea pero al mismo tiempo es un término que se usa, ¿no? Al leerlo, estoy seguro de que más o menos sabes a qué me refiero, ¿no? Claro, ya me parecía a mí.

Entonces, ¿qué sucede? ¿Cómo vamos a entender un significante que no tiene significado?

Hagamos un ejercicio: tratemos de acotar qué narices es un aliado feminista poniendo en negro sobre blanco las ideas que aparecen en nuestra cabeza cuando leemos o escuchamos esas palabras. Ingeniería inversa, lo llaman (yo lo llamo “ir patrás”). Si conseguimos hilar esto, podremos contestar algunas preguntas, tipo ¿qué condiciones mínimas hay que reunir para poder considerarse a uno mismo y que te consideren aliado feminista? ¿Lo eres? ¿Lo soy? ¿Importa, acaso?

¿Qué es un aliado feminista? ¿Sujeto o Sintagma Concienciao?

“Aliado feminista” es, sintácticamente, un SC o Sintagma Concienciao. “Aliado”, que en principio es un adjetivo, aparece sustantivado para luego añadirle ahí el apellido, el “feminista”. Así, las dos palabras van juntas, fumando un cigarrillo a medias, inseparables como Pin y Pon, Batman y Robin o Solanas y Warhol.

Estas dos palabras se emplean en este contexto de manera indivisible y conforman una suerte de nueva categoría, una especie de identidad del activismo. Para mí, esta es una de las claves: se ha convertido en una etiqueta. Aliado feminista. Aliado feminista. Ya no eres aliado, ya no eres feminista, ya no te adjetivas sino que Eres algo.

No hemos avanzado nada. Retomemos.

¿Cómo sé si puedo llamarme o si puedo llamarte aliado feminista? ¿Qué características son las que te otorgan el carnet de aliado feminista? Es más, ¿cómo conseguimos este título, este diploma inasible? ¿Es mediante un examen, una prueba oral o una evaluación continua? ¿Cuál es el temario y el método de evaluación?

Literatura sobre el tema hay, al menos en la blogosfera/algunos medios de comunicación digitales. Me parece que, más o menos, lo que hay que hacer para que te den la chapita conmemorativa quedaría resumido en este listado:

  • Entender tu posición en el Gran Esquema de las Cosas (no, el feminismo no va de ti, acéptalo).
  • Escuchar antes de hablar sobre el tema. Incluso no hablar en vez de hablar. Todo el mundo tiene opiniones igual que todo el mundo tiene culo y tampoco hace falta ir aireando el tema todo el rato.
  • Informarse, formarse y estudiar, leer y ver documentales y vídeos y ser una esponja para, finalmente, aprehender el feminismo.
  • No liarlas. En general y en particular. Si la lías, toca aceptarlo y pedir los perdones que hagan falta, sin que esto signifique que tengas que pedir perdón por tener pene (nota: nadie debería pedir perdón por tener pene).
  • Una vez tienes el feminismo aprehendido, divulgarlo en aquellos espacios donde habitualmente no llega (sí, a riesgo de que te llamen huelebragas y lo que surja. Recuerda que si te insultan de esta manera tampoco hace falta que te cuelgues ninguna medalla).

Algo así, ¿no? Más o menos.

Volviendo a la gracieta del examen de antes, parece que para ganarse el título de aliado feminista debes someterte a una evaluación continua A PERPETUIDAD.

*más truenos*

Lo cuál, en teoría, está muy guay, en realidad. Si la cagas, a cagar a la vía.

¿Cuál es el problema para mí? Que para este camino no hacían falta alforjas.

Dicho de otro modo: acuñar una flamante nueva categoría para acabar refiriéndote a “un tío que hace lo que puede en consonancia con unas ideas más o menos feministas y ahí va, renqueante” es totalmente innecesario. Sobre todo porque (atención, tesis fuerte) no me creo que haya nadie que cumpla todas esas condiciones a perpetuidad.

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Así que, no sé, ¿para qué crear un título que es imposible ostentar?

Digámoslo de otro modo: si estás en constante revisión, nunca terminarás, nunca te llegará la nota final, nunca te graduarás. It’s a never ending story… woooh! Y tampoco pasa “nada”, ojo; es normal y, aún diría más, si alguien (un señor cis en particular) te asegura que él es capaz de no liarla nunca con este tema, desconfiaría de ello.

Artículo aparte deberíamos dedicar a los flipaos del “no soy un Uno Más, soy un Aliado Feminista” pero paso ahora mismo, ahí revienten. Haberlos haylos, como los que tienen dos carreras y un máster y limpian retretes en Londres y dicen “HEY, que yo no me merzco esto, soy MEJOR que esto”. Ojo, que a algunos no les hace falta ni usar el término que nos ocupapara que entendamos que es eso lo que quiere decir. Pero… ¿quién te crees, tete?

Mi padre es más feminista que yo: una situación posible

Repasemos de nuevo el listado de Cosas Que Hacer Siendo Aliado Feminista, La #4 Te Sorprenderá.

Como todo lo que debe hacer un aliado feminista es de sentido común (sentido común feminista, se entiende), no tiene ningún mérito especial (o sea, en muchos casos tiene mucho mérito esa transición de ser Un Chungo Máximo a ser Un Poco Mejor, pero es la transición lo que podemos aplaudir, no el final del camino) cabe la posibilidad de que alguien que ni siquiera conozca el término sea más aliado feminista que tú.

PUM. Venga, recógete que te has caído al suelo.

O sea, venga, HIPÓTESIS, es posible que un señor que jamás ha leído a Butler ni a Beauvoir ni sabe lo que es Tumblr (piensa en el padre enrollado de alguien o en el tuyo si es menester) sea, en la práctica, mejor Brother of Feminism (a lo mejor educa muy bien a sus hijos, a lo mejor apoya muy bien a sus hijas, a lo mejor no abre el bocón cada dos por tres) que un autoproclamado aliado feminista de esos que en público funcionan muy bien pero luego la lían en privado y cuando salta la mierda salpica hasta Vladivostok.

Entonces… ¿el padre majete que colabora en casa al 50% es también aliado? No será, en todo caso, MÁS aliado que tú, si no mete la pata? ¿Cualquier tipo haga cuatro cosas bien hechas se gana el título?

¿Eso no quiere decir, entonces, que el título no es diferenciador (o sea, que no vale para nada), porque a poquito que hagas ya te lo otorgan?

No sé si me he explicado.

La movida de ser “aliado feminista” es que cualquiera puede serlo porque es muy sencillo cumplir con las cuatro cosas básicas pero, al mismo tiempo, es imposible que nadie aguante un escrutinio prolongado porque siempre hay errores.

¿Me explico?

Es una categoría en la que cabe mucha gente y, al mismo tiempo, no cabe nadie.

Entiendo que es un intento de incluir a los hombres (sobre todo hombres cis) en la lucha feminista como apéndice. ¿Me parece mal divulgar e implicar a los hombres (sobre todo hombres cis) en la lucha feminista? ¡No! ¡De eso va Antiseductor.com! ¿Me parece necesario el establecimiento de esta nueva categoría, que queda tan guay en la bio de Twitter? ¡Por supuesto que no!

Para qué quieres ser aliado jaja saludos

He encontrado un artículo de Nerdyfeminist de hace cinco años donde se habla del término y me gustaría compartirlo con vosotros porque es tope interesante, no tanto por lo que dice sino cómo lo dice y los tiempos en los que lo dice (con actualización y todo).

Lo primero que hace es rechazar el término porque le parece bien usar “hombre feminista”, pero luego también entiende que eso es problemático y se queda con la frase aquella de que “los hombres lo que tienen que hacer es convertir sus espacios en feministas”.

La parte que más me gusta es la que dice que no hace falta SER feminista, que lo importante es vivir o intentar vivir de acuerdo con los preceptos del feminismo.

Querido amigo, ya me dirás en los comentarios si te parece que es que sí o si es que no, pero no puedo evitar estar de acuerdo. Lo importante no es que el pin que te cuelgas sino lo otro, la práctica, y como la práctica está plagada de pasos en falso, ¿para qué te vas a atribuir una etiqueta que solo vale para sonarse los mocos con ella?

Si todavía quieres ser un aliado, también puedes jugar al Day of Defeat.

Las trabajadoras de este bar te ayudan si tu cita de Tinder está siendo chunga

Una de las preguntas recurrentes (bueno, vale, a mí por lo menos se me plantea habitualmente) es… ¿cómo ayudar a alguien que está en una situación complicada en un espacio (más o menos) público?

Ya sabes: parece que su novio le está levantando la voz pero no está claro, parece que está incómoda pero no lo puedes confirmar, parece que ese tío le está dando la brasa pero ella está sonriendo y es imposible saber si lo hace por cortesía desesperada o porque realmente se siente a gusto… ese tipo de situaciones.

Una de las respuestas a esta pregunta es, básicamente, ponérselo fácil. Ponérselo fácil a la persona que puede estar viviendo una situación incómoda para que tome una decisión sabiendo que no está sola en el bar, sabiendo que si necesita ayuda la va a tener, sabiendo que puede sentirse segura y acompañada.

¿Cómo es posible conseguir esto? ¿Cómo podemos hacer que alguien sienta que lo tiene fácil para salir de una situación incómoda sin resultar entrometidos? El post de hoy trae un ejemplo representativo de esto.

Me lo pasó Bruno Louviers por privado el otro día. Básicamente, en un bar de Reino Unido han colgado un cartel, en el baño de mujeres, que dice así (traducción libre, proceda con precaución):

¿Tu cita de Tinder va muy malamente?

¿No se parece a su foto, o simplemente está siendo raro?

Si estás en medio de una cita y la cosa no está yendo bien, acércate a la barra y pregunta por Rachelle o Jennifer. Te ayudaremos a salir de esta y/o te pediremos un taxi.

Tu seguridad y felicidad son nuestra prioridad.

Si alguien te está molestando o te está haciendo sentir incómoda, por favor, dínoslo. Te los quitaremos de encima discretamente y si es necesario les pediremos que se marchen.

Este es un bar seguro y divertido. Queremos que te lo pases bien cuando estés aquí. Habla con nosotras y lo solucionaremos🙂

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Foto: Indy100.

El razonamiento es obvio: en lugar de tomarse la justicia por su mano, Rachelle y Jennifer se lo ponen en bandeja para que cuando alguien necesite ayuda para hacer una bomba de humo lo pueda hacer con la seguridad de que hay un apoyo en el bar, la seguridad de que alguien está ahí, preparada para echar un cable cuando sea necesario. ¿El tío de Tinder puso la foto de su primo de Zumosol y te has encontrado con el percal sin saberlo? ¿Está comportándose de una forma sospechosa, hablando de que todas sus exnovias estaban locas o de que tiene una orden de alejamiento de una de ellas que obviamente es una denuncia falsa? Bueno, si estás en este bar tienes la seguridad de que allí te pueden ayudar a salir por patas.

Si tienes un bar, ¿has pensado en hacer algo como esto? Un cartel en el baño, que no esté a la vista de todo el mundo, puede ayudar a convertir una mala experiencia de la que alguien no sabe cómo salir una simple anécdota (y una recomendación para que vayan a tomar el café con sus ligues de OkCupid ahí).

Si todavía quieres más, puedes seguir la cuenta de Twitter de Antiseductor, puedes darle a “me gusta” en la página de Facebook de Antiseductor o dejar preguntas en el Ask de Antiseductor.

 

Secuestra un avión para hablar con su ex. El mundo es extraño.

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Un señor ha secuestrado un avión y por lo visto lo ha hecho para hablar con su ex. Bueno, eso es lo que dicen hasta ahora los medios de comunicación y, en fin, ya sabemos cómo va esto. Lo más probable es que no sea cierto, que haya matices perdidos en la carrera por dar primero la noticia. El caso es que hoy, la actualidad nos empuja a tocar un tema que debería salir en Mundo Extraño.

Aceptando el relato de los medios de comunicación, podríamos tratar este tema siguiendo ya clásico Esquema Antiseductor: planteo una encrucijada sentimental supuestamente ineludible y, en lugar de proponer un camino a través ella, niego la mayor (y la encrucijada sentimental) y propongo que la salida a ese conflicto es no entrar en él. ¿Cómo conocer mujeres? No las conozcas.

Al final, en este blog se le da vueltas a la frase aquella de “no necesitamos hombres en espacios feministas sino que los hombres hagan sus espacios feministas” y la respuesta más satisfactoria que he encontrado hasta el momento es que para hacer mi espacio feminista a lo mejor lo que tengo que hacer es dejar de hacer las cosas que hago, y tú seguramente podrías aplicarte también el cuento.

Con este razonamiento respondería a la siguiente pregunta, si alguien me la hiciese en Ask:

PREGUNTA: Mi ex no me hace caso y se me ha ocurrido un plan infalible gracias al cual SEGURO que me hace caso, ella y varios cientos de millones de personas de propina: consiste en lazar aros en secuestrar un avión.

ANTISEDUCTOR RESPONDE: No, tío. No secuestres ningún avión. La madre que te parió. Déjalo estar. ZAPE. ZAPE.

Mientras la noticia sigue su curso y nuevas informaciones van saliendo, vamos a dejar esto estar. Tal vez mañana tenga que venir a editar todo el post porque se hayan revelado nuevos datos que contradigan las primeras intenciones atribuidas al secuestrador, no lo sé, pero ahora mismo lo que tenemos entre manos es el relato de un cénit, una expresión máxima, un paradigma del Tipo Hace Cosa Estúpida Y Peligrosa Por Una Mujer Que No Ha Hecho Nada Para Merecer Tal Movidón Y Que Además Afecta A Más Gente Que Le Pillaba Cerca Al Pollo.

No seas ese tipo.

Pero, Antiseductor, ¿qué hostias dices? ¿ME HAS VISTO CARA DE SECUESTRAR AVIONES?

Hay que prestar mucha atención a los ejemplos extremos de machismo pero no para separarnos de ellos con un cómodo “yo jamás haría eso ergo tampoco soy tan malo ergo me quedo tranquilo” sino, precisamente, para entender que son, del 0 al 10, el 10 en chunguez. La pregunta, con un referente tan brutal como este, sonaría más así: Ok, si sé que jamás llegaré al 10… del 0 al 9, ¿dónde estoy yo?

Mientras tanto, hay gente en Twitter, como siempre, que te aforiza cualquier post en menos de 140 caracteres:

Si todavía quieres más, puedes seguir la cuenta de Twitter de Antiseductor, puedes darle a “me gusta” en la página de Facebook de Antiseductor o dejar preguntas en el Ask de Antiseductor.

¿Cómo inicio una conversación si ya tengo el número de la chica que me gusta?

Actualizado: 10 de abril de 2016.

¿Cómo empiezo una conversación si ya tengo el número de la chica que me gusta?

Espera, espera. Esta… ¡esta hay que responderla yendo un pasito más atrás!

La pregunta que estás haciendo está bien, pero falta el contexto. Para saber en qué contexto nos encontramos, deberás responder a la pregunta “¿Ha sido ella quien me ha dado su teléfono y me ha dicho que está bien que hablemos por ahí?”

¡Ajá!

¿Eres repartidor de pizzas y te ha gustado tanto la chica a la que le has llevado la cuatro quesos que no puedes evitar (no me lo creo) ponerte en contacto con ella? ¿Eres mensaka y no te vas a poder quitar de la cabeza (no me lo creo) a la chavala a la que le has acercado el último paquete? ¿Eres taxista, te han contratado usando un servicio telemático, has llevado a una clienta a su casa y ahora te estás planteando invitarla a tomar un café? ¿Tienes su número porque te lo ha facilitado tu empresa? Bueno, pues entonces está claro: no te pongas en contacto con ella. Bajo ningún concepto.

Hoy publico este post porque una chica ha denunciado en tuiter exactamente esto: un empleado de una empresa de mensajería le ha metido ficha “de buenro” después de haber sacado su número de la base de datos:

Tú sabes que no eres peligroso. ELLA NO.

Por un momento, vamos a ponernos en el lugar del pizzero-mensajero-taxista.

Eres un desconocido que sabe dónde vive una chica y te has puesto en contacto con ella sin que ella te dé su permiso. 

Ya, ya sé. No eres un tío peligroso, nunca le has hecho daño ni a una mosca y lo único que estás haciendo es probar, porque “el ‘no’ ya lo tienes“, a ver si le apetece que os conozcáis. No vas de malas ni eres un asesino ni un violador ni nada por el estilo, simplemente te ha parecido que era mejor intentarlo que no intentarlo (me estoy poniendo en el best case scenario, sí).

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Bueno, pues resulta que (agárrate al sillón) tu intencionalidad en todo esto es irrelevante desde el punto de vista de quien se encuentra con que, repetimos, un desconocido que sabe dónde vive está poniéndose en contacto con ella. Ella no tiene absolutamente ninguna certeza de que tú, efectivamente, seas un buen chaval que solo quiere ir a tomar algo. Ninguna. Solo sabe que sabes dónde vive.

Por supuesto, no eres el primero que ha hecho esto. Algunos de los más listos de los cojones que han traspasado la línea que separa lo chungo de lo horriblemente chungo han acabado en los tribunales. Te sorprenderá (o no) saber que alguno de ellos no se bajaba del burro y defendía que lo que había hecho no era para tanto… incluso durante el mismo juicio.

Vale, ya está bien, olvídate de ponerte en el lugar del otro tío. Por unos minutos, ponte en el lugar de ella.

Un desconocido te conoce y sabe dónde vives.

¿Te das cuenta?

Nadie se merece pasar miedo y mucho menos porque nosotros pensemos que estamos en nuestro derecho de hacer algo que valoramos como perfectamente normal.

Es posible que pensemos que estamos siendo absolutamente encantadores cuando en realidad estamos aterrorizando a alguien. Para estar perfectamente seguros de que no vamos a causar ningún contratiempo o malestar a otra persona, lo mejor no es hacer las cosas de un modo o de otro modo, sino dejar de hacerlas totalmente. Tratar de ligar con alguien que no nos ha dado su número de teléfono de primera mano y que no nos ha dado pie a conversar con ella es, definitivamente, uno de esos escenarios en los que es mejor no hacer nada. No llames. No te pongas en contacto con ella. No violes su intimidad. Sigue tu vida. Ponte el último disco de Lendakaris Muertos, que tiene temazos.

¿Y la solidaridad obrera, qué?

Puede ser que el tipo que le ha hecho esto a la chica que lo ha denunciado hoy en Twitter se vaya a la calle. Poniéndonos en la piel de la empresa (sí, venga, no te hagas el remolón, va a ser solo un parrafito, hombre), este tipo de movida es lo que se conoce como crisis de reputación (¡Lo ha denunciado en Twitter! ¡Twitter es tope importante! ¡No queremos que nuestros clientes piensen que somos chunguis!) y lo más probable es que tenga un protocolo que incluya el despido del currela que (se) la ha montado gorda.

Hay por ahí quien le está llamando la atención a la chica por poner en peligro el trabajo del tipo, recordando casos anteriores (como una vez que un famoso se quejó de que una camarera no le trató adecuadamente) en los que una denuncia pública en redes sociales ha acabado en despido. Mientras que sí hay ocasiones en las que podemos poner en aprietos a un trabajador que no se lo merece (imagina que el mensajero te trae el paquete en mal estado, te quejas y lo echan a él, cuando la responsabilidad no es suya), en este caso parece claro que se va a caer con todo el equipo por haber violado la privacidad de sus datos. Lo que toca ahora es que él apechugue (con un poco de suerte, le dolerá más saber que lo que ha hecho es horrible que el despido) y nosotros apoyemos a la chavala… y aprendamos que no debemos utilizar el contacto de nadie sin su permiso, estemos quebrantando la ley o no. Sí, todo este post también vale si le has stalkeado el Facebook y has encontrado su número.

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Hombres yendo a su bola sin mujeres, ¿mito o realidad?

Pregunta: Buenas, tras años y años de reiterado rechazo y ninguneo por parte de las mujeres con las que he intentado tener una relación sentimental/afectiva he decidido NO relacionarme con ellas salvo por temas estrictamente profesionales. ¿Eso es ser machista?

Antiseductor responde: No sé si “eso es ser machista” pero le podemos dar un par de vueltas.

1. Si todas las mujeres con las que has intentado tener una relación sentimental y/o afectiva te han rechazado y ninguneado, párate ahí un momento e intenta analizar qué pudo ocurrir. Por cómo lo cuentas, parece que el único denominador común que tienen todas tus (no)relaciones eres, precisamente… tú. ¿Es posible que el error no esté tanto en ellas, cosa en la que no puedes intervenir, sino más bien en ti, en cuyo caso sí tendrías mucho margen para maniobrar, para cuestionar qué haces y cómo lo haces, para mejorar? Trabajar esto tú solo puede ser complicado, así que a lo mejor podrías intentar hablar con alguna amiga que te eche una mano. Olvídate de los “yo lo hice lo mejor posible” o “son ellas las que estaban locas” e intenta hacer autocrítica fuerte, desde la base, sin asunciones, porque a lo mejor ahí vas a poder dar con alguna clave que te haga recapacitar sobre tu decisión.

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Cómo ligar (o no) sin molestar esta Nochevieja

¡Fin de año! Mañana toca La Fiesta(tm), esa en la que casi nadie se lo pasa tan bien como cualquier otro fin de semana aleatorio pero toca ir porque cómo no vas a ir hombre si es Nochevieja. Las expectativas, enemigas siempre de la filosofía del “lo que tenga que ser, será”, juegan malas pasadas y hay hombres tan fantasiosos que esperan, atención, ligar con una chica en Nochevieja.

Si este es tu caso, has llegado al lugar adecuado porque hoy te voy a proponer cinco planes cinco para pasar una Nochevieja sin molestar a ninguna mujer intentado concretar un encuentro sexo-afectivo con ella. ¿Ligar? ¿Cómo? No, no sé de qué me hablas.

1. Vete a la cama a las 23.30

Tú y yo sabemos que estás cansado, que te tienen pringando hasta el día 31 y que salir de marcha está bien pero también está cojonudo lo de reposar. El edredón te espera. ¿Las uvas? ¡Tradición obsoleta!

Nivel de molestia: 0.
Probabilidad de ligue: 0%.

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